las intuiciones chiquitas, titubeantes y desoladas, al final constituyen la eterna y enorme verdad: o una estruendosa consciencia colectiva que se aparece de repente en calidad de incertidumbre para recordarnos algunas cosas...
una a una van llegando desamparadas para juntarse con más, en una cosota inquebrantable, redonda y ajena para aparecerse (aquí) de repente, como una diminuta insensatez, y como nuestra.
1 comentario:
Hola mujer... que bella y al mismo tiempo terrible reflexión. Me agrada tu filosofía sobre las "cosas ordinarias", esas donde aparentemente no prestamos atención, pero estamos atadas a su complejidad... y luego tontamente nos preguntamos por qué el mundo es como es, sin darnos cuenta de que así lo hemos hecho.
Besos !!
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