desde los primeros días le cedimos el poder a la mirada o nos lo arrebató antes de saber incluso que existía.
y los ojos nos traicionan del modo más bello (una parte de nosotros sí lo sabe y es su más cercana aliada).
aunque no se disculpen ni lo crean necesario, siempre terminamos perdonando a nuestros ojos su distancia y deslealtad. y confiaamos en ellos todas nuestras batallas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario