17 febrero 2010

...luego vienen las letras caprichosas que, como lágrimas, enrojecen e hinchan sus puertas al salir.

y salen con una ligereza que duele y se antoja y se repite;

un regocijo para la sequía de la lengua: ardiente levita la pura noción de su sabor, en medio del llanto desperdigado.