las intuiciones chiquitas, titubeantes y desoladas, al final constituyen la eterna y enorme verdad: o una estruendosa consciencia colectiva que se aparece de repente en calidad de incertidumbre para recordarnos algunas cosas...
una a una van llegando desamparadas para juntarse con más, en una cosota inquebrantable, redonda y ajena para aparecerse (aquí) de repente, como una diminuta insensatez, y como nuestra.